El humor de Santiago Varela
Como a todo árbol se lo conoce por sus frutos, a éste se lo conoce por el higo. La diferencia es que con la higuera también sus hojas se hicieron famosas, a partir de que Adán y Eva las usaran para cubrirse luego de que dieran el Gran Mordiscón. Si bien el texto bíblico es claro en el sentido de que primero mordieron y luego se taparon las desnudeces, lo cierto es que hubo muchos pintores que retrataron el momento en que Eva le muestra la manzana a Adán pero, por si acaso, los cubrieron con hojitas en sus partes más pudendas, no sea cosa que, por fidelidad al texto bíblico, los mandaran a la hoguera con pinceles y todo. Es más, observando el tamaño de las hojas que cubren a los distintos Adanes, uno se puede dar una idea de la fantasía del pintor respecto de los atributos del Primer Tipo. Por eso, no es lo mismo el Adán de Durero, en El Prado, que ostenta una hoja más bien tamaño baño, que la minúscula hojita del Adán de Cranach, en los Uffizi. De todas maneras, vale la pena señalar que en esto de tapar cosas, a Eva no le suelen cubrir los senos, no por falta de hojas, sino tal vez por que están asociados con la función materna. Y los pintores, muy contentos...
Volviendo a la higuera, digamos que en la antigüedad fue un árbol asociado con el sexo. La explicación es que los higos, por su forma, simbolizaban el útero de la Diosa Madre. Pero como está visto que el higo da para todo, también se sabe que en los festivales de Príapo se llevaban falos de madera de higuera junto con canastas repletas de higos. Personalmente, creo que si la banana hubiese crecido en Europa, otra hubiera sido la historia.
Para los budistas la higuera es un árbol con prosapia, dado que Buda "...después se dirigió a Bodh Gaya, donde había una higuera conocida como el Árbol de la Sabiduría ". A su sombra se sentó a meditar. Mientras Gautama meditaba, el demonio Mara intentó hacerlo caer en la tentación, obviamente sin lograrlo. Episodio este que siglos después se volvería a reproducir, esta vez con San Antonio, quien estaba meditando en el desierto egipcio, cuando se le apareció el mismísimo Satán. ¡Parece que meditar puede ser peligroso: tienta a los demonios!
Nótese la coincidencia de que los textos budistas también se refieren al "árbol de la sabiduría", tal cual se menciona en el paraíso del Génesis. ¡Y de nuevo aquí la higuera! Evidentemente, el mundo es un pañuelo... lleno de higos.
En el Egipto antiguo también aparece esta relación entre higuera y sexo. Cuando Isis junta los pedacitos de Osiris, su hermano-esposo, que había sido cortado en catorce trozos, no puede encontrar el pene (Seth lo había tirado al Nilo, donde se lo comieron los oxirrincos, peces que parece que se dedican a comer estas cosas), y cuando lo arma de nuevo, le agrega un falo de higuera chumba. Y entonces sí, ya completo, lo resucita. Una vez resucitado, aprovechando que los penes de higuera chumba suelen venir con erección incluida, se monta encima de él y engendra a Horus. (Tal vez en ese entonces nació aquello de la leche de higo, digo.)
Existe también una referencia védica a este tema. Se trata de las dos maderas necesarias para hacer fuego: el palito girando sobre una cavidad. Según los himnos védicos, el palito debe ser de madera dura, y la base, de madera tierna de higuera. Entre los dos, principio masculino y femenino, producen la chispa, y del chisporroteo saldrá el fuego. Esa llama representa la llegada del Sol a la Tierra , y es el hijo del sol el que saldrá de la vagina de madera de higuera llamada Urvasi. Obviamente, con un fósforo todo es más fácil; pero eso sí, nos perderíamos toda la poesía.
Es interesante pensar, que mientras para los budistas la higuera es el símbolo de la iluminación y de la libertad, para el cristianismo es un árbol prohibido. Y tan mala prensa tiene en occidente el higo, que higo se llama a una excrecencia, regularmente venérea, que se forma alrededor del ano y que parece, casualmente, un higo.
Esta mala fama también alcanza al gremio de los psicólogos. Efectivamente, cuando la Real Academia les saca la "p" dejándolos como sicólogos, ellos se ofenden porque sico, como prefijo, significa higo, de donde se deduce que ellos pasarían a ser estudiosos del higo. Lo cual, en verdad, a mí no me suena mal. Eso sí, espero que no me lo interpreten...
Santiago Varela / 2005
