Invitado a la mesa de una distinguida anfitriona...

... [el poeta francés Paul] Valéry sintió surgir, imperiosa, la emisión del gas, inevitablemente sonoro, imposible de reprimir. En el momento fatídico movió su silla para que el ruido de las patas sobre el parqué cubriese el de sus entrañas. El ardid, desde luego, fracasó. Ninguno de los invitados, imperturbables, se permitió una mirada, menos aún una sonrisa, pero minutos más tarde la dueña de casa, literata y femme d´esprit, comentó: "A veces hasta a un gran poeta le resulta difícil encontrar una rima". ("Parfois même un grand poète a du mal à trouver une rime?")







