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<title>Imaginariums</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com</link>
<description>Imaginariums</description>
<language>es-es</language>

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<title>Pasaos por esta dirección</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2007/11/08/pasaos-por-esta-direccion</link>
<description><![CDATA[ <b><center><font size="4"><a href="http://imaginariumsland.blogspot.com" target="_blank">http://imaginariumsland.blogspot.com</a></center></b><br />
<br />
Seguro que os interesará, es sólo un consejo, esto andará algo parado, por eso lo digo. <br />
<br />
Y de paso podrías dejar vuestros comentarios allí, ya que por aquí ya no voy colgar nunca más nada referido a enlaces sobre programas o música por causas mayores. De hecho hay un foro para eso pero... es sólo una sugerencia.</font>]]></description>\n</item>

<item>
<title>'La autopista del sur' de Julio Cortázar</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/08/25/la-autopista-del-sur-de-julio-cortazar</link>
<description><![CDATA[ <div align="right"><br />
	<table border="0" cellpadding="0" cellspacing="0" width="300" id="table1"><br />
		<tr><br />
			<td width="100%"><br />
			<p align="justify"><font color="#800000" size="2">Gli automobilisti <br />
			accaldati sembrano nom avere storia… Come realtà, un ingorgo <br />
			automobilistico impressiona ma non ci dice gran che. </font></td><br />
		</tr><br />
		<tr><br />
			<td width="100%"><br />
			<p align="right"><font color="#800000" size="2">Arrigo Benedetti “L’Espresso”,<br><br />
			Roma, 21/6/1964</font></td><br />
		</tr><br />
	</table><br />
</div><br />
<p align="justify"><br />
<img alt="http://www.todotango.com/spanish/gardel/cronicas/images/gardel_vitrola_cortazar.jpg" src="http://www.todotango.com/spanish/gardel/cronicas/images/gardel_vitrola_cortazar.jpg" width="173" height="219" align="left" hspace="5"><font color="#800000">Al <br />
principio la muchacha del Dauphine había insistido en llevar la cuenta del <br />
tiempo, aunque al ingeniero del Peugeot 404 le daba ya lo mismo. Cualquiera <br />
podía mirar su reloj pero era como si ese tiempo atado a la muñeca derecha o el <br />
bip bip de la radio midieran otra cosa, fuera el tiempo de los que no han hecho <br />
la estupidez de querer regresar a París por la autopista del sur un domingo de <br />
tarde y, apenas salidos de Fontainbleau, han tenido que ponerse al paso, <br />
detenerse, seis filas a cada lado (ya se sabe que los domingos la autopista está <br />
íntegramente reservada a los que regresan a la capital), poner en marcha el <br />
motor, avanzar tres metros, detenerse, charlar con las dos monjas del 2HP a la <br />
derecha, con la muchacha del Dauphine a la izquierda, mirar por retrovisor al <br />
hombre pálido que conduce un Caravelle, envidiar irónicamente la felicidad <br />
avícola del matrimonio del Peugeot 203 (detrás del Dauphine de la muchacha) que <br />
juega con su niñita y hace bromas y come queso, o sufrir de a ratos los <br />
desbordes exasperados de los dos jovencitos del Simca que precede al Peugeot <br />
404, y hasta bajarse en los altos y explorar sin alejarse mucho (porque nunca se <br />
sabe en qué momento los autos de más adelante reanudarán la marcha y habrá que <br />
correr para que los de atrás no inicien la guerra de las bocinas y los <br />
insultos), y así llegar a la altura de un Taunus delante del Dauphine de la <br />
muchacha que mira a cada momento la hora, y cambiar unas frases descorazonadas o <br />
burlonas con los hombres que viajan con el niño rubio cuya inmensa diversión en <br />
esas precisas circunstancias consiste en hacer correr libremente su autito de <br />
juguete sobre los asientos y el reborde posterior del Taunus, o atreverse y <br />
avanzar todavía un poco más, puesto que no parece que los autos de adelante <br />
vayan a reanudar la marcha, y contemplar con alguna lástima al matrimonio de <br />
ancianos en el ID Citroën que parece una gigantesca bañadera violeta donde <br />
sobrenadan los dos viejitos, él descansando los antebrazos en el volante con un <br />
aire de paciente fatiga, ella mordisqueando una manzana con más aplicación que <br />
ganas.<br><br />
<br /><br /><br><br />
A la cuarta vez de encontrarse con todo eso, de hacer todo eso, el ingeniero <br />
había decidido no salir más de su coche, a la espera de que la policía <br />
disolviese de alguna manera el embotellamiento. El calor de agosto se sumaba a <br />
ese tiempo a ras de neumáticos para que la inmovilidad fuese cada vez más <br />
enervante. Todo era olor a gasolina, gritos destemplados de los jovencitos del <br />
Simca, brillo del sol rebotando en los cristales y en los bordes cromados, y <br />
para colmo sensación contradictoria del encierro en plena selva de máquinas <br />
pensadas para correr. El 404 del ingeniero ocupa el segundo lugar de la pista de <br />
la derecha contando desde la franja divisoria de las dos pistas, con lo cual <br />
tenía otros cuatro autos a su derecha y siete a su izquierda, aunque de hecho <br />
sólo pudiera ver distintamente los ocho coches que lo rodeaban y sus ocupantes <br />
que ya había detallado hasta cansarse. Había charlado con todos, salvo con los <br />
muchachos del Simca que caían antipáticos; entre trecho y trecho se había <br />
discutido la situación en sus menores detalles, y la impresión general era que <br />
hasta Corbeil-Essones se avanzaría al paso o poco menos, pero que entre Corbeil <br />
y Juvisy el ritmo iría acelerándose una vez que los helicópteros y los <br />
motociclistas lograran quebrar lo peor del embotellamiento. A nadie le cabía <br />
duda de que algún accidente muy grave debía haberse producido en la zona, única <br />
explicación de una lentitud tan increíble. Y con eso el gobierno, el calor, los <br />
impuestos, la vialidad, un tópico tras otro, tres metros, otro lugar común, <br />
cinco metros, una frase sentenciosa o una maldición contenida.<br><br />
<br><br />
A las dos monjitas del 2HP les hubiera convenido tanto llegar a Milly-la-Fôret <br />
antes de las ocho, pues llevaban una cesta de hortalizas para la cocinera. Al <br />
matrimonio del Peugeot 203 le importaba sobre todo no perder los juegos <br />
televisados de las nueve y media; la muchacha del Dauphine le había dicho al <br />
ingeniero que le daba lo mismo llegar más tarde a París pero que se quejaba por <br />
principio, porque le parecía un atropello someter a millares de personas a un <br />
régimen de caravana de camellos. En esas últimas horas (debían ser casi las <br />
cinco pero el calor los hostigaba insoportablemente) habían avanzado unos <br />
cincuenta metros a juicio del ingeniero, aunque uno de los hombres del Taunus <br />
que se había acercado a charlar llevando de la mano al niño con su autito, <br />
mostró irónicamente la copa de un plátano solitario y la muchacha del Dauphine <br />
recordó que ese plátano (si no era un castaño) había estado en la misma línea <br />
que su auto durante tanto tiempo que ya ni valía la pena mirar el reloj pulsera <br />
para perderse en cálculos inútiles.<br><br />
<br><br />
No atardecía nunca, la vibración del sol sobre la pista y las carrocerías <br />
dilataba el vértigo hasta la náusea. Los anteojos negros, los pañuelos con agua <br />
de colonia en la cabeza, los recursos improvisados para protegerse, para evitar <br />
un reflejo chirriante o las bocanadas de los caños de escape a cada avance, se <br />
organizaban y perfeccionaban, eran objeto de comunicación y comentario. El <br />
ingeniero bajó otra vez para estirar las piernas, cambió unas palabras con la <br />
pareja de aire campesino del Ariane que precedía al 2HP de las monjas. Detrás <br />
del 2HP había un Volkswagen con un soldado y una muchacha que parecían recién <br />
casados. La tercera fila hacia el exterior dejaba de interesarle porque hubiera <br />
tenido que alejarse peligrosamente del 404; veía colores, formas, Mercedes Benz, <br />
ID, 4R, Lancia, Skoda, Morris Minor, el catálogo completo. A la izquierda, sobre <br />
la pista opuesta, se tendía otra maleza inalcanzable de Renault, Anglia, Peugeot, <br />
Porsche, Volvo; era tan monótono que al final, después de charlar con los dos <br />
hombres del Taunus y de intentar sin éxito un cambio de impresiones con el <br />
solitario conductor del Caravelle, no quedaba nada mejor que volver al 404 y <br />
reanudar la misma conversación sobre la hora, las distancias y el cine con la <br />
muchacha del Dauphine.<br><br />
<br><br />
A veces llegaba un extranjero, alguien que se deslizaba entre los autos viniendo <br />
desde el otro lado de la pista o desde la filas exteriores de la derecha, y que <br />
traía alguna noticia probablemente falsa repetida de auto en auto a lo largo de <br />
calientes kilómetros. El extranjero saboreaba el éxito de sus novedades, los <br />
golpes de las portezuelas cuando los pasajeros se precipitaban para comentar lo <br />
sucedido, pero al cabo de un rato se oía alguna bocina o el arranque de un <br />
motor, y el extranjero salía corriendo, se lo veía zigzaguear entre los autos <br />
para reintegrase al suyo y no quedar expuesto a la justa cólera de los demás. A <br />
lo largo de la tarde se había sabido así del choque de un Floride contra un 2HP <br />
cerca de Corbeil, tres muertos y un niño herido, el doble choque de un Fiat 1500 <br />
contra un furgón Renault que había aplastado un Austin lleno de turistas <br />
ingleses, el vuelco de un autocar de Orly colmado de pasajeros procedentes del <br />
avión de Copenhague. El ingeniero estaba seguro de que todo o casi todo era <br />
falso, aunque algo grave debía haber ocurrido cerca de Corbeil e incluso en las <br />
proximidades de París para que la circulación se hubiera paralizado hasta ese <br />
punto. Los campesinos del Ariane, que tenían una granja del lado de Montereau y <br />
conocían bien la región, contaban con otro domingo en que el tránsito había <br />
estado detenido durante cinco horas, pero ese tiempo empezaba a parecer casi <br />
nimio ahora que el sol, acostándose hacia la izquierda de la ruta, volcaba en <br />
cada auto una última avalancha de jalea anaranjada que hacía hervir los metales <br />
y ofuscaba la vista, sin que jamás una copa de árbol desapareciera del todo a la <br />
espalda, sin que otra sombra apenas entrevista a la distancia se acercara como <br />
para poder sentir de verdad que la columna se estaba moviendo aunque fuera <br />
apenas, aunque hubiera que detenerse y arrancar y bruscamente clavar el freno y <br />
no salir nunca de la primera velocidad, del desencanto insultante de pasar una <br />
vez más de la primera al punto muerto, freno de pie, freno de mano, stop, y así <br />
otra vez y otra vez y otra.<br><br />
<br><br />
En algún momento, harto de inacción, el ingeniero se había decidido a aprovechar <br />
un alto especialmente interminable para recorrer las filas de la izquierda, y <br />
dejando a su espalda el Dauphine había encontrado un DKW, otro 2HP, un Fiat 600, <br />
y se había detenido junto a un De Soto para cambiar impresiones con el azorado <br />
turista de Washington que no entendía casi el francés pero que tenía que estar a <br />
las ocho en la Place de l’Opéra sin falta you understand, my wife will be <br />
awfully anxious, damn it, y se hablaba un poco de todo cuando un hombre con aire <br />
de viajante de comercio salió del DKW para contarles que alguien había llegado <br />
un rato antes con la noticia de que un Piper Club se había estrellado en plena <br />
autopista, varios muertos. Al americano el Piper Club lo tenía profundamente sin <br />
cuidado, y también al ingeniero que oyó un coro de bocinas y se apresuró a <br />
regresar al 404, transmitiendo de paso las novedades a los dos hombres del <br />
Taunus y al matrimonio del 203. Reservó una explicación más detallada para la <br />
muchacha del Dauphine mientras los coches avanzaban lentamente unos pocos metros <br />
(ahora el Dauphine estaba ligeramente retrasado con relación al 404, y más tarde <br />
sería al revés, pero de hecho las doce filas se movían prácticamente en bloque, <br />
como si un gendarme invisible en el fondo de la autopista ordenara el avance <br />
simultáneo sin que nadie pudiese obtener ventajas). Piper Club, señorita, es un <br />
pequeño avión de paseo. Ah. Y la mala idea de estrellarse en plena autopista un <br />
domingo de tarde. Esas cosas. Si por lo menos hiciera menos calor en los <br />
condenados autos, si esos árboles de la derecha quedaran por fin a la espalda, <br />
si la última cifra del cuentakilómetros acabara de caer en su agujerito negro en <br />
vez de seguir suspendida por la cola, interminablemente.<br><br />
<br><br />
En algún momento (suavemente empezaba a anochecer, el horizonte de techos de <br />
automóviles se teñía de lila) una gran mariposa blanca se posó en el parabrisas <br />
del Dauphine, y la muchacha y el ingeniero admiraron sus alas en la breve y <br />
perfecta suspensión de su reposo; la vieron alejarse con una exasperada <br />
nostalgia, sobrevolar el Taunus, el ID violeta de los ancianos, ir hacia el Fiat <br />
600 ya invisible desde el 404, regresar hacia el Simca donde una mano cazadora <br />
trató inútilmente de atraparla, aletear amablemente sobre el Ariane de los <br />
campesinos que parecían estar comiendo alguna cosa, y perderse después hacia la <br />
derecha. Al anochecer la columna hizo un primer avance importante, de casi <br />
cuarenta metros; cuando el ingeniero miró distraídamente el cuentakilómetros, la <br />
mitad del 6 había desaparecido y un asomo del 7 empezaba a descolgarse de lo <br />
alto. Casi todo el mundo escuchaba sus radios, los del Simca la habían puesto a <br />
todo trapo y coreaban un twist con sacudidas que hacían vibrar la carrocería; <br />
las monjas pasaban las cuentas de sus rosarios, el niño del Taunus se había <br />
dormido con la cara pegada a un cristal, sin soltar el auto de juguete. En algún <br />
momento (ya era noche cerrada) llegaron extranjeros con más noticias, tan <br />
contradictorias como las otras ya olvidadas, No había sido un Piper Club sino un <br />
planeador piloteado por la hija de un general. Era exacto que un furgón Renault <br />
había aplastado un Austin, pero no en Juvisy sino casi en las puertas de París; <br />
uno de los extranjeros explicó al matrimonio del 203 que el macadam de la <br />
autopista había cedido a la altura de Igny y que cinco autos habían volcado al <br />
meter las ruedas delanteras en la grieta. La idea de una catástrofe natural se <br />
propagó hasta el ingeniero, que se encogió de hombros sin hacer comentarios. Más <br />
tarde, pensando en esas primeras horas de oscuridad en que habían respirado un <br />
poco más libremente, recordó que en algún momento había sacado el brazo por la <br />
ventanilla para tamborilear en la carrocería del Dauphine y despertar a la <br />
muchacha que se había dormido reclinada sobre el volante, sin preocuparse de un <br />
nuevo avance. Quizá ya era medianoche cuando una de las monjas le ofreció <br />
tímidamente un sándwich de jamón, suponiendo que tendría hambre. El ingeniero lo <br />
aceptó por cortesía (en realidad sentía náuseas) y pidió permiso para dividirlo <br />
con la muchacha del Dauphine, que aceptó y comió golosamente el sándwich y la <br />
tableta de chocolate que le había pasado el viajante del DKW, su vecino de la <br />
izquierda. Mucha gente había salido de los autos recalentados, porque otra vez <br />
llevaban horas sin avanzar; se empezaba a sentir sed, ya agotadas las botellas <br />
de limonada, la coca-cola y hasta los vinos de a bordo. La primera en quejarse <br />
fue la niña del 203, y el soldado y el ingeniero abandonaron los autos junto con <br />
el padre de la niña para buscar agua. Delante del Simca, donde la radio parecía <br />
suficiente alimento, el ingeniero encontró un Beaulieu ocupado por una mujer <br />
madura de ojos inquietos. No, no tenía agua pero podía darle unos caramelos para <br />
la niña. El matrimonio del ID se consultó un momento antes de que la anciana <br />
metiera las manos en un bolso y sacara una pequeña lata de jugo de frutas. El <br />
ingeniero agradeció y quiso saber si tenían hambre y si podía serles útil; el <br />
viejo movió negativamente la cabeza, pero la mujer pareció asentir sin palabras. <br />
Más tarde la muchacha del Dauphine y el ingeniero exploraron juntos las filas de <br />
la izquierda, sin alejarse demasiado; volvieron con algunos bizcochos y los <br />
llevaron a la anciana del ID, con el tiempo justo para regresar corriendo a sus <br />
autos bajo una lluvia de bocinas.<br><br />
<br><br />
Aparte de esas mínimas salidas, era tan poco lo que podía hacerse que las horas <br />
acababan por superponerse, por ser siempre la misma en el recuerdo; en algún <br />
momento el ingeniero pensó en tachar ese día en su agenda y contuvo una <br />
risotada, pero más adelante, cuando empezaron los cálculos contradictorios de <br />
las monjas, los hombres del Taunus y la muchacha del Dauphine, se vio que <br />
hubiera convenido llevar mejor la cuenta. Las diarios locales habían suspendido <br />
las emisiones, y sólo el viajante del DKW tenía un aparato de ondas cortas que <br />
se empeñaba en transmitir noticias bursátiles.. Hacia las tres de la madrugada <br />
pareció llegarse a un acuerdo tácito para descansar, y hasta el amanecer la <br />
columna no se movió. Los muchachos del Simca sacaron unas camas neumáticas y se <br />
tendieron al lado del auto; el ingeniero bajó el respaldo de los asientos <br />
delanteros del 404 y ofreció las cuchetas a las monjas, que rehusaron; antes de <br />
acostarse un rato, el ingeniero pensó en la muchacha del Dauphine, muy quieta <br />
contra el volante, y como sin darle importancia le propuso que cambiaran de <br />
autos hasta el amanecer; ella se negó, alegando que podía dormir muy bien de <br />
cualquier manera. Durante un rato se oyó llorar al niño del Taunus, acostado en <br />
el asiento trasero donde debía tener demasiado calor. Las monjas rezaban todavía <br />
cuando el ingeniero se dejó caer en la cucheta y se fue quedando dormido, pero <br />
su sueño seguía demasiado cerca de la vigilia y acabó por despertarse sudoroso e <br />
inquieto, sin comprender en un primer momento dónde estaba; enderezándose, <br />
empezó a percibir los confusos movimientos del exterior, un deslizarse de <br />
sombras entre los autos, y vio un bulto que se alejaba hacia el borde de la <br />
autopista; adivinó las razones, y más tarde también él salió del auto sin hacer <br />
ruido y fue a aliviarse al borde de la ruta; no había setos ni árboles, <br />
solamente el campo negro y sin estrellas, algo que parecía un muro abstracto <br />
limitando la cinta blanca del macadam con su río inmóvil de vehículos, Casi <br />
tropezó con el campesino del Ariane, que balbuceó una frase ininteligible; al <br />
olor de la gasolina, persistente en la autopista recalentada, se sumaba ahora la <br />
presencia más ácida del hombre, y el ingeniero volvió lo antes posible a su <br />
auto. La chica del Dauphine dormía apoyada sobre el volante, un mechón de pelo <br />
contra los ojos; antes de subir al 404, el ingeniero se divirtió explorando en <br />
la sombra su perfil, adivinando la curva de los labios que soplaban suavemente. <br />
Del otro lado, el hombre del DKW miraba también dormir a la muchacha, fumando en <br />
silencio.<br><br />
<br><br />
Por la mañana se avanzó muy poco pero lo bastante como para darles la esperanza <br />
de que esa tarde se abriría la ruta hacia París. A las nueve llegó un extranjero <br />
con buenas noticias: habían rellenado las grietas y pronto se podría circular <br />
normalmente. Los muchachos del Simca encendieron la radio y uno de ellos trepó <br />
al techo del auto y gritó y cantó. El ingeniero se dijo que la noticia era tan <br />
dudosa como las de la víspera, y que el extranjero había aprovechado la alegría <br />
del grupo para pedir y obtener una naranja que le dio el matrimonio del Ariane. <br />
Más tarde llegó otro extranjero con la misma treta, pero nadie quiso darle nada. <br />
El calor empezaba a subir y la gente prefería quedarse en los autos a la espera <br />
de que se concretaran las buenas noticias. A mediodía la niña del 203 empezó a <br />
llorar otra vez, y la muchacha del Dauphine fue a jugar con ella y se hizo amiga <br />
del matrimonio. Los del 203 no tenían suerte; a su derecha estaba el hombre <br />
silencioso del Caravelle, ajeno a todo lo que ocurría en torno, y a su izquierda <br />
tenían que aguantar la verbosa indignación del conductor de un Floride, para <br />
quien el embotellamiento era una afrenta exclusivamente personal. Cuando la niña <br />
volvió a quejarse de sed, al ingeniero se le ocurrió ir a hablar con los <br />
campesinos del Ariane, seguro de que en ese auto había cantidad de provisiones. <br />
Para su sorpresa los campesinos se mostraron muy amables; comprendían que en una <br />
situación semejante era necesario ayudarse, y pensaban que si alguien se <br />
encargaba de dirigir el grupo (la mujer hacía un gesto circular con la mano, <br />
abarcando la docena de autos que los rodeaba) no se pasarían apreturas hasta <br />
llegar a Paría. Al ingeniero lo molestaba la idea de erigirse en organizador, y <br />
prefirió llamar a los hombres del Taunus para conferenciar con ellos y con el <br />
matrimonio del Ariane. Un rato después consultaron sucesivamente a todos los del <br />
grupo. El joven soldado del Volkswagen estuvo inmediatamente de acuerdo, y el <br />
matrimonio del 203 ofreció las pocas provisiones que les quedaban (la muchacha <br />
del Dauphine había conseguido un vaso de granadina con agua para la niña, que <br />
reía y jugaba). Uno de los hombres del Taunus, que había ido a consultar a los <br />
muchachos del Simca, obtuvo un asentimiento burlón; el hombre pálido del <br />
Caravelle se encogió de hombros y dijo que le daba lo mismo, que hicieran lo que <br />
les pareciese mejor. Los ancianos del ID y la señora del Beaulieu se mostraron <br />
visiblemente contentos, como si se sintieran más protegidos. Los pilotos del <br />
Floride y del DKW no hicieron observaciones, y el americano del De Soto los miró <br />
asombrado y dijo algo sobre la voluntad de Dios. Al ingeniero le resultó fácil <br />
proponer que uno de los ocupantes del Taunus, en que tenía una confianza <br />
instintiva, se encargará de coordinar las actividades. A nadie le faltaría de <br />
comer por el momento, pero era necesario conseguir agua; el jefe, al que los <br />
muchachos del Simca llamaban Taunus a secas para divertirse, pidió al ingeniero, <br />
al soldado y a uno de los muchachos que exploraran la zona circundante de la <br />
autopista y ofrecieran alimentos a cambio de bebidas. Taunus, que evidentemente <br />
sabía mandar, había calculado que deberían cubrirse las necesidades de un día y <br />
medio como máximo, poniéndose en la posición menos optimista. En el 2HP de las <br />
monjas y en el Ariane de los campesinos había provisiones suficientes para ese <br />
tiempo, y si los exploradores volvían con agua el problema quedaría resuelto. <br />
Pero solamente el soldado regresó con una cantimplora llena, cuyo dueño exigía <br />
en cambio comida para dos personas. El ingeniero no encontró a nadie que pudiera <br />
ofrecer agua, pero el viaje le sirvió para advertir que más allá de su grupo se <br />
estaban constituyendo otras células con problemas semejantes; en un momento dado <br />
el ocupante de un Alfa Romeo se negó a hablar con él del asunto, y le dijo que <br />
se dirigiera al representante de su grupo, cinco autos atrás en la misma fila. <br />
Más tarde vieron volver al muchacho del Simca que no había podido conseguir <br />
agua, pero Taunus calculó que ya tenían bastante para los dos niños, la anciana <br />
del ID y el resto de las mujeres. El ingeniero le estaba contando a la muchacha <br />
del Dauphine su circuito por la periferia (era la una de la tarde, y el sol los <br />
acorralaba en los autos) cuando ella lo interrumpió con un gesto y le señaló el <br />
Simca. En dos saltos el ingeniero llegó hasta el auto y sujetó por el codo a uno <br />
de los muchachos, que se repantigaba en su asiento para beber a grandes tragos <br />
de la cantimplora que había traído escondida en la chaqueta. A su gesto <br />
iracundo, el ingeniero respondió aumentando la presión en el brazo; el otro <br />
muchacho bajó del auto y se tiró sobre el ingeniero, que dio dos pasos atrás y <br />
lo esperó casi con lástima. El soldado ya venía corriendo, y los gritos de las <br />
monjas alertaron a Taunus y a su compañero; Taunus escuchó lo sucedido, se <br />
acercó al muchacho de la botella y le dio un par de bofetadas. El muchacho gritó <br />
y protestó, lloriqueando, mientras el otro rezongaba sin atreverse a intervenir. <br />
El ingeniero le quitó la botella y se la alcanzó a Taunus. Empezaban a sonar <br />
bocinas y cada cual regresó a su auto, por lo demás inútilmente puesto que la <br />
columna avanzó apenas cinco metros.<br><br />
<br><br />
A la hora de la siesta, bajo un sol todavía más duro que la víspera, una de las <br />
monjas se quitó la toca y su compañera le mojó las sienes con agua de colonia. <br />
Las mujeres improvisaban de a poco sus actividades samaritanas, yendo de un auto <br />
a otro, ocupándose de los niños para que los hombres estuvieran más libres: <br />
nadie se quejaba pero el buen humor era forzado, se basaba siempre en los mismos <br />
juegos de palabras, en un escepticismo de buen tono. Para el ingeniero y la <br />
muchacha del Dauphine, sentirse sudorosos y sucios era la vejación más grande; <br />
lo enternecía casi la rotunda indiferencia del matrimonio de campesinos al olor <br />
que les brotaba de las axilas cada vez que venían a charlar con ellos o a <br />
repetir alguna noticia de último momento. Hacia el atardecer el ingeniero miró <br />
casualmente por el retrovisor y encontró como siempre la cara pálida y de rasgos <br />
tensos del hombre del Caravelle, que al igual que el gordo piloto del Floride se <br />
había mantenido ajeno a todas las actividades. Le pareció que sus facciones se <br />
habían afilado todavía más, y se preguntó si no estaría enfermo. Pero después, <br />
cuando al ir a charlar con el soldado y su mujer tuvo ocasión de mirarlo desde <br />
más cerca, se dijo que ese hombre no estaba enfermo; era otra cosa, una <br />
separación, por darle algún nombre. El soldado del Volkswagen le contó más tarde <br />
que a su mujer le daba miedo ese hombre silencioso que no se apartaba jamás del <br />
volante y que parecía dormir despierto. Nacían hipótesis, se creaba un folklore <br />
para luchar contra la inacción. Los niños del Taunus y el 203 se habían hecho <br />
amigos y se habían peleado y luego se habían reconciliado; sus padres se <br />
visitaban, y la muchacha del Dauphine iba cada tanto a ver cómo se sentían la <br />
anciana del ID y la señora del Beaulieu. Cuando al atardecer soplaron <br />
bruscamente una ráfagas tormentosas y el sol se perdió entre las nubes que se <br />
alzaban al oeste, la gente se alegró pensando que iba a refrescar. Cayeron <br />
algunas gotas, coincidiendo con un avance extraordinario de casi cien metros; a <br />
lo lejos brilló un relámpago y el calor subió todavía más. Había tanta <br />
electricidad en la atmósfera que Taunus, con un instinto que el ingeniero admiró <br />
sin comentarios, dejó al grupo en paz hasta la noche, como si temiera los <br />
efectos del cansancio y el calor. A las ocho las mujeres se encargaron de <br />
distribuir las provisiones; se había decidido que el Ariane de los campesinos <br />
sería el almacén general, y que el 2HP de las monjas serviría de depósito <br />
suplementario. Taunus había ido en persona a hablar con los jefes de los cuatro <br />
o cinco grupos vecinos; después, con ayuda del soldado y el hombre del 203, <br />
llevó una cantidad de alimentos a los grupos, regresando con más agua y un poco <br />
de vino. Se decidió que los muchachos del Simca cederían sus colchones <br />
neumáticos a la anciana del ID y a la señora del Beaulieu; la muchacha del <br />
Dauphine les llevó dos mantas escocesas y el ingeniero ofreció su coche, que <br />
llamaba burlonamente el wagon-lit, a quienes lo necesitaran. Para su sorpresa, <br />
la muchacha del Dauphine aceptó el ofrecimiento y esa noche compartió las <br />
cuchetas del 404 con una de las monjas; la otra fue a dormir al 203 junto a la <br />
niña y su madre, mientras el marido pasaba la noche sobre el macadam, envuelto <br />
en una frazada. El ingeniero no tenía sueño y jugó a los dados con Taunus y su <br />
amigo; en algún momento se les agregó el campesino del Ariane y hablaron de <br />
política bebiendo unos tragos del aguardiente que el campesino había entregado a <br />
Taunus esa mañana. La noche no fue mala; había refrescado y brillaban algunas <br />
estrellas entre las nubes.<br><br />
<br><br />
Hacia el amanecer los ganó el sueño, esa necesidad de estar a cubierto que nacía <br />
con la grisalla del alba. Mientras Taunus dormía junto al niño en el asiento <br />
trasero, su amigo y el ingeniero descansaron un rato en la delantera. Entre dos <br />
imágenes de sueño, el ingeniero creyó oír gritos a la distancia y vio un <br />
resplandor indistinto; el jefe de otro grupo vino a decirles que treinta autos <br />
más adelante había habido un principio de incendio en un Estafette, provocado <br />
por alguien que había querido hervir clandestinamente unas legumbres. Taunus <br />
bromeó sobre lo sucedido mientras iba de auto en auto para ver cómo habían <br />
pasado todos la noche, pero a nadie se le escapó lo que quería decir. Esa mañana <br />
la columna empezó a moverse muy temprano y hubo que correr y agitarse para <br />
recuperar los colchones y las mantas, pero como en todas partes debía estar <br />
sucediendo lo mismo nadie se impacientaba ni hacía sonar las bocinas. A mediodía <br />
habían avanzado más de cincuenta metros, y empezaba a divisarse la sombra de un <br />
bosque a la derecha de la ruta. Se envidiaba la suerte de los que en ese momento <br />
podían ir hasta la banquina y aprovechar la frescura de la sombra; quizá había <br />
un arroyo, o un grifo de agua potable. La muchacha del Dauphine cerró los ojos y <br />
pensó en una ducha cayéndole por el cuello y la espalda, corriéndole por las <br />
piernas; el ingeniero, que la miraba de reojo, vio dos lágrimas que le <br />
resbalaban por las mejillas.<br><br />
<br><br />
Taunus, que acababa de adelantarse hasta el ID, vino a buscar a las mujeres más <br />
jóvenes para que atendieran a la anciana que no se sentía bien. El jefe del <br />
tercer grupo a retaguardia contaba con un médico entre sus hombres, y el soldado <br />
corrió a buscarlo. Al ingeniero, que había seguido con irónica benevolencia los <br />
esfuerzos de los muchachitos del Simca para hacerse perdonar su travesura, <br />
entendió que era el momento de darles su oportunidad. Con los elementos de una <br />
tienda de campaña los muchachos cubrieron la ventanilla del 404, y el wagon-lit <br />
se transformó en ambulancia para que la anciana descansara en una oscuridad <br />
relativa. Su marido se tendió a su lado, teniéndole la mano, y los dejaron solos <br />
con el médico. Después las monjas se ocuparon de la anciana, que se sentía <br />
mejor, y el ingeniero pasó la tarde como pudo, visitando otros autos y <br />
descansando en el de Taunus cuando el sol castigaba demasiado; sólo tres veces <br />
le tocó correr hasta su auto, donde los viejitos parecían dormir, para hacerlo <br />
avanzar junto con la columna hasta el alto siguiente. Los ganó la noche sin que <br />
hubiesen llegado a la altura del bosque.<br><br />
<br><br />
Hacia las dos de la madrugada bajó la temperatura, y los que tenían mantas se <br />
alegraron de poder envolverse en ellas. Como la columna no se movería hasta el <br />
alba (era algo que se sentía en el aire, que venía desde el horizonte de autos <br />
inmóviles en la noche) el ingeniero y Taunus se sentaron a fumar y a charlar con <br />
el campesino del Ariane y el soldado. Los cálculos de Taunus no correspondían ya <br />
a la realidad, y lo dijo francamente; por la mañana habría que hacer algo para <br />
conseguir más provisiones y bebidas. El soldado fue a buscar a los jefes de los <br />
grupos vecinos, que tampoco dormían, y se discutió el problema en voz baja para <br />
no despertar a las mujeres. Los jefes habían hablado con los responsables de los <br />
grupos más alejados, en un radio de ochenta o cien automóviles, y tenían la <br />
seguridad de que la situación era análoga en todas partes. El campesino conocía <br />
bien la región y propuso que dos o tres hombres de cada grupo saliera al alba <br />
para comprar provisiones en las granjas cercanas, mientras Taunus se ocupaba de <br />
designar pilotos para los autos que quedaran sin dueño durante la expedición. La <br />
idea era buena y no resultó difícil reunir dinero entre los asistentes; se <br />
decidió que el campesino, el soldado y el amigo de Taunus irían juntos y <br />
llevarían todas las bolsas, redes y cantimploras disponibles. Los jefes de los <br />
otros grupos volvieron a sus unidades para organizar expediciones similares, y <br />
al amanecer se explicó la situación a las mujeres y se hizo lo necesario para <br />
que la columna pudiera seguir avanzando. La muchacha del Dauphine le dijo al <br />
ingeniero que la anciana ya estaba mejor y que insistía en volver a su ID; a las <br />
ocho llegó el médico, que no vio inconvenientes en que el matrimonio regresara a <br />
su auto. De todos modos, Taunus decidió que el 404 quedaría habilitado <br />
permanentemente como ambulancia; los muchachos, para divertirse, fabricaron un <br />
banderín con una cruz roja y lo fijaron en la antena del auto. Hacía ya rato que <br />
la gente prefería salir lo menos posible de sus coches; la temperatura seguía <br />
bajando y a mediodía empezaron los chaparrones y se vieron relámpagos a la <br />
distancia. La mujer del campesino se apresuró a recoger agua con un embudo y una <br />
jarra de plástico, para especial regocijo de los muchachos del Simca. Mirando <br />
todo eso, inclinado sobre el volante donde había un libro abierto que no le <br />
interesaba demasiado, el ingeniero se preguntó por qué los expedicionarios <br />
tardaban tanto en regresar; más tarde Taunus lo llamó discretamente a su auto y <br />
cuando estuvieron dentro le dijo que habían fracasado. El amigo de Taunus dio <br />
detalles: las granjas estaban abandonadas o la gente se negaba a venderles nada, <br />
aduciendo las reglamentaciones sobre ventas a particulares y sospechando que <br />
podían ser inspectores que se valían de las circunstancias para ponerlos a <br />
prueba. A pesar de todo habían podido traer una pequeña cantidad de agua y <br />
algunas provisiones, quizá robadas por el soldado que sonreía sin entrar en <br />
detalles. Desde luego ya no se podía pasar mucho tiempo sin que cesara el <br />
embotellamiento, pero los alimentos de que se disponía no eran los más adecuados <br />
para los dos niños y la anciana. El médico, que vino hacia las cuatro y media <br />
para ver a la enferma, hizo un gesto de exasperación y cansancio y dijo a Taunus <br />
que en su grupo y en todos los grupos vecinos pasaba lo mismo. Por la radio se <br />
había hablado de una operación de emergencia para despejar la autopista, pero <br />
aparte de un helicóptero que apareció brevemente al anochecer no se vieron otros <br />
aprestos. De todas maneras hacía cada vez menos calor, y la gente parecía <br />
esperar la llegada de la noche para taparse con las mantas y abolir en el sueño <br />
algunas horas más de espera. Desde su auto el ingeniero escuchaba la charla de <br />
la muchacha del Dauphine con el viajante del DKW, que le contaba cuentos y la <br />
hacía reír sin ganas. Lo sorprendió ver a la señora del Beaulieu que casi nunca <br />
abandonaba su auto, y bajó para saber si necesitaba alguna cosa, pero la señora <br />
buscaba solamente las últimas noticias y se puso a hablar con las monjas. Un <br />
hastío sin nombre pesaba sobre ellos al anochecer; se esperaba más del sueño que <br />
de las noticias siempre contradictorias o desmentidas. El amigo de Taunus llegó <br />
discretamente a buscar al ingeniero, al soldado y al hombre del 203. Taunus les <br />
anunció que el tripulante del Floride acababa de desertar; uno de los muchachos <br />
del Simca había visto el coche vacío, y después de un rato se había puesto a <br />
buscar a su dueño para matar el tedio. Nadie conocía mucho al hombre gordo del <br />
Floride, que tanto había protestado el primer día aunque después acabara de <br />
quedarse tan callado como el piloto del Caravelle.. Cuando a las cinco de la <br />
mañana no quedó la menor duda de que Floride, como se divertían en llamarlo los <br />
chicos del Simca, había desertado llevándose un valija de mano y abandonando <br />
otra llena de camisas y ropa interior, Taunus decidió que uno de los muchachos <br />
se haría cargo del auto abandonado para no inmovilizar la columna. A todos los <br />
había fastidiado vagamente esa deserción en la oscuridad, y se preguntaban hasta <br />
dónde habría podido llegar Floride en su fuga a través de los campos. Por lo <br />
demás parecía ser la noche de las grandes decisiones: tendido en su cucheta del <br />
404, al ingeniero le pareció oír un quejido, pero pensó que el soldado y su <br />
mujer serían responsables de algo que, después de todo, resultaba comprensible <br />
en plena noche y en esas circunstancias. Después lo pensó mejor y levantó la <br />
lona que cubría la ventanilla trasera; a la luz de unas pocas estrellas vio a un <br />
metro y medio el eterno parabrisas del Caravelle y detrás, como pegada al vidrio <br />
y un poco ladeada, la cara convulsa del hombre. Sin hacer ruido salió por el <br />
lado izquierdo para no despertar a la monjas, y se acercó al Caravelle. Después <br />
buscó a Taunus, y el soldado corrió a prevenir al médico. Desde luego el hombre <br />
se había suicidado tomando algún veneno; las líneas a lápiz en la agenda <br />
bastaban, y la carta dirigida a una tal Ivette, alguien que lo había abandonado <br />
en Vierzon. Por suerte la costumbre de dormir en los autos estaba bien <br />
establecida (las noches eran ya tan frías que a nadie se le hubiera ocurrido <br />
quedarse fuera) y a pocos les preocupaba que otros anduvieran entre los coches y <br />
se deslizaran hacia los bordes de la autopista para aliviarse. Taunus llamó a un <br />
consejo de guerra, y el médico estuvo de acuerdo con su propuesta. Dejar el <br />
cadáver al borde de la autopista significaba someter a los que venían más atrás <br />
a una sorpresa por lo menos penosa: llevarlo más lejos, en pleno campo, podía <br />
provocar la violenta repulsa de los lugareños, que la noche anterior habían <br />
amenazado y golpeado a un muchacho de otro grupo que buscaba de comer. El <br />
campesino del Ariane y el viajante del DKW tenían lo necesario para cerrar <br />
herméticamente el portaequipaje del Caravelle. Cuando empezaban su trabajo se <br />
les agregó la muchacha del Dauphine, que se colgó temblando del brazo del <br />
ingeniero. Él le explicó en voz baja lo que acababa de ocurrir y la devolvió a <br />
su auto, ya más tranquila. Taunus y sus hombres habían metido el cuerpo en el <br />
portaequipajes, y el viajante trabajó con scotch tape y tubos de cola líquida a <br />
la luz de la linterna del soldado. Como la mujer del 203 sabía conducir, Taunus <br />
resolvió que su marido se haría cargo del Caravelle que quedaba a la derecha del <br />
203; así, por la mañana, la niña del 203 descubrió que su papá tenía otro auto, <br />
y jugó horas y horas a pasar de uno a otro y a instalar parte de sus juguetes en <br />
el Caravelle.<br><br />
<br><br />
Por primera vez el frío se hacía sentir en pleno día, y nadie pensaba en <br />
quitarse las chaquetas. La muchacha del Dauphine y las monjas hicieron el <br />
inventario de los abrigos disponibles en el grupo. Había unos pocos pulóveres <br />
que aparecían por casualidad en los autos o en alguna valija, mantas, alguna <br />
gabardina o abrigo ligero. Otra vez volvía a faltar el agua, y Taunus envió a <br />
tres de sus hombres, entre ellos el ingeniero, para que trataran de establecer <br />
contacto con los lugareños. Sin que pudiera saberse por qué, la resistencia <br />
exterior era total; bastaba salir del límite de la autopista para que desde <br />
cualquier sitio llovieran piedras. En plena noche alguien tiró una guadaña que <br />
golpeó el techo del DKW y cayó al lado del Dauphine. El viajante se puso muy <br />
pálido y no se movió de su auto, pero el americano del De Soto (que no formaba <br />
parte del grupo de Taunus pero que todos apreciaban por su buen humor y sus <br />
risotadas) vino a la carrera y después de revolear la guadaña la devolvió campo <br />
afuera con todas sus fuerzas, maldiciendo a gritos. Sin embargo, Taunus no creía <br />
que conviniera ahondar la hostilidad; quizás fuese todavía posible hacer una <br />
salida en busca de agua.<br><br />
<br><br />
Ya nadie llevaba la cuenta de lo que se había avanzado ese día o esos días; la <br />
muchacha del Dauphine creía que entre ochenta y doscientos metros; el ingeniero <br />
era menos optimista pero se divertía en prolongar y complicar los cálculos con <br />
su vecina, interesado de a ratos en quitarle la compañía del viajante del DKW <br />
que le hacía la corte a su manera profesional. Esa misma tarde el muchacho <br />
encargado del Floride corrió a avisar a Taunus que un Ford Mercury ofrecía agua <br />
a buen precio. Taunus se negó, pero al anochecer una de las monjas le pidió al <br />
ingeniero un sorbo de agua para la anciana del ID que sufría sin quejarse, <br />
siempre tomada de la mano de su marido y atendida alternativamente por las <br />
monjas y la muchacha del Dauphine. Quedaba medio litro de agua, y las mujeres lo <br />
destinaron a la anciana y a la señora del Beaulieu. Esa misma noche Taunus pagó <br />
de su bolsillo dos litros de agua; el Ford Mercury prometió conseguir más para <br />
el día siguiente, al doble del precio. Era difícil reunirse para discutir, <br />
porque hacía tanto frío que nadie abandonaba los autos como no fuera por un <br />
motivo imperioso. Las baterías empezaban a descargarse y no se podía hacer <br />
funcionar todo el tiempo la calefacción; Taunus decidió que los dos coches mejor <br />
equipados se reservarían llegado el caso para los enfermos. Envueltos en mantas <br />
(los muchachos del Simca habían arrancado el tapizado de su auto para fabricarse <br />
chalecos y gorros, y otros empezaron a imitarlos), cada uno trataba de abrir lo <br />
menos posible las portezuelas para conservar el calor. En alguna de esas noches <br />
heladas el ingeniero oyó llorar ahogadamente a la muchacha del Dauphine. Sin <br />
hacer ruido, abrió poco a poco la portezuela y tanteó en la sombra hasta rozar <br />
una mejilla mojada. Casi sin resonancia la chica se dejó atraer al 404; el <br />
ingeniero la ayudó a tenderse en la cucheta, la abrigó con la única manta y le <br />
echó encima su gabardina. La oscuridad era más densa en el coche ambulancia, con <br />
sus ventanillas tapadas por las lomas de la rienda. En algún momento el <br />
ingeniero bajó los dos parasoles y colgó de ellos su camisa y un pulóver para <br />
aislar completamente el auto. Hacia el amanecer ella le dijo al oído que antes <br />
de empezar a llorar había creído ver a lo lejos, sobre la derecha, las luces de <br />
una ciudad.<br><br />
<br><br />
Quizá fuera una ciudad pero las nieblas de la mañana no dejaban ver ni a veinte <br />
metros. Curiosamente ese día la columna avanzó bastante más, quizás doscientos o <br />
trescientos metros. Coincidió con nuevos anuncios de la radio (que casi nadie <br />
escuchaba, salvo Taunus que se sentía obligado a mantenerse al corriente); los <br />
locutores hablaban enfáticamente de medidas de excepción que liberarían la <br />
autopista, y se hacían referencias al agotador trabajo de las cuadrillas <br />
camineras y de las fuerzas policiales. Bruscamente, una de las monjas deliró. <br />
Mientras su compañera la contemplaba aterrada y la muchacha del Dauphine le <br />
humedecía las sienes con un resto de perfume, la monja hablo de Armagedón, del <br />
noveno día, de la cadena de cinabrio. El médico vino mucho después, abriéndose <br />
paso entre la nieve que caía desde el mediodía y amurallaba poco a poco los <br />
autos. Deploró la carencia de una inyección calmante y aconsejó que llevaran a <br />
la monja a un auto con buena calefacción. Taunus la instaló en su coche, y el <br />
niño pasó al Caravelle donde también estaba su amiguita del 203; jugaban con sus <br />
autos y se divertían mucho porque eran los únicos que no pasaban hambre. Todo <br />
ese día y los siguientes nevó casi de continuo, y cuando la columna avanzaba <br />
unos metros había que despejar con medios improvisados las masas de nieve <br />
amontonadas entre los autos.<br><br />
<br><br />
A nadie se le hubiera ocurrido asombrarse por la forma en que se obtenían las <br />
provisiones y el agua. Lo único que podía hacer Taunus era administrar los <br />
fondos comunes y tratar de sacar el mejor partido posible de algunos trueques. <br />
El Ford Mercury y un Porsche venían cada noche a traficar con las vituallas; <br />
Taunus y el ingeniero se encargaban de distribuirlas de acuerdo con el estado <br />
físico de cada uno. Increíblemente la anciana del ID sobrevivía, perdida en un <br />
sopor que las mujeres se cuidaban de disipar. La señora del Beaulieu que unos <br />
días antes había sufrido de náuseas y vahídos, se había repuesto con el frío y <br />
era de las que más ayudaba a la monja a cuidar a su compañera, siempre débil y <br />
un poco extraviada. La mujer del soldado y del 203 se encargaban de los dos <br />
niños; el viajante del DKW, quizá para consolarse de que la ocupante del <br />
Dauphine hubiera preferido al ingeniero, pasaba horas contándoles cuentos a los <br />
niños. En la noche los grupos ingresaban en otra vida sigilosa y privada; las <br />
portezuelas se abrían silenciosamente para dejar entrar o salir alguna silueta <br />
aterida; nadie miraba a los demás, los ojos tan ciegos como la sombra misma. <br />
Bajo mantas sucias, con manos de uñas crecidas, oliendo a encierro y a ropa sin <br />
cambiar, algo de felicidad duraba aquí y allá. La muchacha del Dauphine no se <br />
había equivocado: a lo lejos brillaba una ciudad, y poco y a poco se irían <br />
acercando. Por las tardes el chico del Simca se trepaba al techo de su coche, <br />
vigía incorregible envuelto en pedazos de tapizado y estopa verde. Cansado de <br />
explorar el horizonte inútil, miraba por milésima vez los autos que lo rodeaban; <br />
con alguna envidia descubría a Dauphine en el auto del 404, una mano acariciando <br />
un cuello, el final de un beso. Por pura broma, ahora que había reconquistado la <br />
amistad del 404, les gritaba que la columna iba a moverse; entonces Dauphine <br />
tenía que abandonar al 404 y entrar en su auto, pero al rato volvía a pasarse en <br />
buscar de calor, y al muchacho del Simca le hubiera gustado tanto poder traer a <br />
su coche a alguna chica de otro grupo, pero no era ni para pensarlo con ese frío <br />
y esa hambre, sin contar que el grupo de más adelante estaba en franco tren de <br />
hostilidad con el de Taunus por una historia de un tubo de leche condensada, y <br />
salvo las transacciones oficiales con Ford Mercury y con Porsche no había <br />
relación posible con los otros grupos. Entonces el muchacho del Simca suspiraba <br />
descontento y volvía a hacer de vigía hasta que la nieve y el frío lo obligaban <br />
a meterse tiritando en su auto.<br><br />
<br><br />
Pero el frío empezó a ceder, y después de un período de lluvias y vientos que <br />
enervaron los ánimos y aumentaron las dificultades de aprovisionamiento, <br />
siguieron días frescos y soleados en que ya era posible salir de los autos, <br />
visitarse, reanudar relaciones con los grupos de vecinos. Los jefes habían <br />
discutido la situación, y finalmente se logró hacer la paz con el grupo de más <br />
adelante. De la brusca desaparición del Ford Mercury se habló mucho tiempo sin <br />
que nadie supiera lo que había podido ocurrirle, pero Porsche siguió viniendo y <br />
controlando el mercado negro. Nunca faltaban del todo el agua o las conservas, <br />
aunque los fondos del grupo disminuían y Taunus y el ingeniero se preguntaban <br />
qué ocurriría el día en que no hubiera más dinero para Porsche. Se habló de un <br />
golpe de mano, de hacerlo prisionero y exigirle que revelara la fuente de los <br />
suministros, pero en esos días la columna había avanzado un buen trecho y los <br />
jefes prefirieron seguir esperando y evitar el riesgo de echarlo todo a perder <br />
por una decisión violenta. Al ingeniero, que había acabado por ceder a una <br />
indiferencia casi agradable, lo sobresaltó por un momento el tímido anuncio de <br />
la muchacha del Dauphine, pero después comprendió que no se podía hacer nada <br />
para evitarlo y la idea de tener un hijo de ella acabó por parecerle tan natural <br />
como el reparto nocturno de las provisiones o los viajes furtivos hasta el borde <br />
de la autopista. Tampoco la muerte de la anciana del ID podía sorprender a <br />
nadie. Hubo que trabajar otra vez en plena noche, acompañar y consolar al marido <br />
que no se resignaba a entender. Entre dos de los grupos de vanguardia estalló <br />
una pelea y Taunus tuvo que oficiar de árbitro y resolver precariamente la <br />
diferencia. Todo sucedía en cualquier momento, sin horarios previsibles; lo más <br />
importante empezó cuando ya nadie lo esperaba, y al menos responsable le tocó <br />
darse cuenta el primero. Trepado en el techo del Simca, el alegre vigía tuvo la <br />
impresión de que el horizonte había cambiado (era el atardecer, un sol <br />
amarillento deslizaba su luz rasante y mezquina) y que algo inconcebible estaba <br />
ocurriendo a quinientos metros, a trescientos, a doscientos cincuenta. Se lo <br />
gritó al 404 y el 404 le dijo algo Dauphine que se pasó rápidamente a su auto <br />
cuando ya Taunus, el soldado y el campesino venían corriendo y desde el techo <br />
del Simca el muchacho señalaba hacia adelante y repetía interminablemente el <br />
anuncio como si quisiera convencerse de que lo que estaba viendo era verdad; <br />
entonces oyeron la conmoción, algo como un pesado pero incontenible movimiento <br />
migratorio que despertaba de un interminable sopor y ensayaba sus fuerzas. <br />
Taunus les ordenó a gritos que volvieran a sus coches; el Beaulieu, el ID, el <br />
Fiat 600 y el De Soto arrancaron con un mismo impulso. Ahora el 2HP, el Taunus, <br />
el Simca y el Ariane empezaban a moverse, y el muchacho del Simca, orgulloso de <br />
algo que era como su triunfo, se volvía hacia el 404 y agitaba el brazo mientras <br />
el 404, el Dauphine, el 2HP de las monjas y el DKW se ponían a su vez en marcha. <br />
Pero todo estaba en saber cuánto iba a durar eso; el 404 se lo preguntó casi por <br />
rutina mientras se mantenía a la par de Dauphine y le sonreía para darle ánimo. <br />
Detrás, el Volkswagen, el Caravelle, el 203 y el Floride arrancaban, a su vez <br />
lentamente, un trecho en primera velocidad, después la segunda, <br />
interminablemente la segunda pero ya sin desembragar como tantas veces, con el <br />
pie firme en el acelerador, esperando poder pasar a tercera. Estirando el brazo <br />
izquierdo el 404 buscó la mano de Dauphine, rozó apenas la punta de sus dedos, <br />
vio en su cara una sonrisa de incrédula esperanza y pensó que iban a llegar a <br />
París y que se bañarían, que irían juntos a cualquier lado, a su casa o a la de <br />
ella a bañarse, a comer, a bañarse interminablemente y a comer y beber, y que <br />
después habría muebles, habría un dormitorio con muebles y un cuarto de baño con <br />
espuma de jabón para afeitarse de verdad, y retretes, comida y retretes y <br />
sábanas, París era un retrete y dos sábanas y el agua caliente por el pecho y <br />
las piernas, y una tijera de uñas, y vino blanco, beberían vino blanco antes de <br />
besarse y sentirse oler a lavanda y a colonia, antes de conocerse de verdad a <br />
plena luz, entre sábanas limpias, y volver a bañarse por juego, amarse y bañarse <br />
y beber y entrar en la peluquería, entrar en el baño, acariciar las sábanas y <br />
acariciarse entre las sábanas y amarse entre la espuma y la lavanda y los <br />
cepillos antes de empezar a pensar en lo que iban a hacer, en el hijo y los <br />
problemas y el futuro, y todo eso siempre que no se detuvieran, que la columna <br />
continuara aunque todavía no se pudiese subir a la tercera velocidad, seguir así <br />
en segunda, pero seguir. Con los paragolpes rozando el Simca, el 404 se echó <br />
atrás en el asiento, sintió aumentar la velocidad, sintió que podía acelerar sin <br />
peligro de irse contra el Simca, y que el Simca aceleraba sin peligro de chocar <br />
contra el Beaulieu, y que detrás venía el Caravelle y que todos aceleraban más y <br />
más, y que ya se podía pasar a tercera sin que el motor penara, y la palanca <br />
calzó increíblemente en la tercera y la marcha se hizo suave y se aceleró <br />
todavía más, y el 404 miró enternecido y deslumbrado a su izquierda buscando los <br />
ojos de Dauphine. Era natural que con tanta aceleración las filas ya no se <br />
mantuvieran paralelas. Dauphine se había adelantado casi un metro y el 404 le <br />
veía la nuca y apenas el perfil, justamente cuando ella se volvía para mirarlo y <br />
hacía un gesto de sorpresa al ver que el 404 se retrasaba todavía más. <br />
Tranquilizándola con una sonrisa el 404 aceleró bruscamente, pero casi en <br />
seguida tuvo que frenar porque estaba a punto de rozar el Simca; le tocó <br />
secamente la bocina y el muchacho del Simca lo miró por el retrovisor y le hizo <br />
un gesto de impotencia, mostrándole con la mano izquierda el Beaulieu pegado a <br />
su auto. El Dauphine iba tres metros más adelante, a la altura del Simca, y la <br />
niña del 203, al nivel del 404, agitaba los brazos y le mostraba su muñeca. Una <br />
mancha roja a la derecha desconcertó al 404; en vez del 2HP de las monjas o del <br />
Volkswagen del soldado vio un Crevrolet desconocido, y casi en seguida el <br />
Chevrolet se adelantó seguido por un Lancia y por un Renault 8. A su izquierda <br />
se le apareaba un ID que empezaba a sacarle ventaja metro a metro, pero antes de <br />
que fuera sustituido por un 403, el 404 alcanzó a distinguir todavía en la <br />
delantera el 203 que ocultaba ya a Dauphine. El grupo se dislocaba, ya no <br />
existía. Taunus debía de estar a más de veinte metros adelante, seguido de <br />
Dauphine; al mismo tiempo la tercera fila de la izquierda se atrasaba porque en <br />
vez del DKW del viajante, el 404 alcanzaba a ver la parte trasera de un viejo <br />
furgón negro, quizá un Citroën o un Peugeot. Los autos corrían en tercera, <br />
adelantándose o perdiendo terreno según el ritmo de su fila, y a los lados de la <br />
autopista se veían huir los árboles, algunas casas entre las masas de niebla y <br />
el anochecer. Después fueron las luces rojas que todos encendían siguiendo el <br />
ejemplo de los que iban adelante, la noche que se cerraba bruscamente. De cuando <br />
en cuando sonaban bocinas, las agujas de los velocímetros subían cada vez más, <br />
algunas filas corrían a setenta kilómetros, otras a sesenta y cinco, algunas a <br />
sesenta. El 404 había esperado todavía que el avance y el retroceso de las filas <br />
le permitiera alcanzar otra vez a Dauphine, pero cada minuto lo iba convenciendo <br />
de que era inútil, que el grupo se había disuelto irrevocablemente, que ya no <br />
volverían a repetirse los encuentros rutinarios, los mínimos rituales, los <br />
consejos de guerra en el auto de Taunus, las caricias de Dauphine en la paz de <br />
la madrugada, las risas de los niños jugando con sus autos, la imagen de la <br />
monja pasando las cuentas del rosario. Cuando se encendieron las luces de los <br />
frenos del Simca, el 404 redujo la marcha con un absurdo sentimiento de <br />
esperanza, y apenas puesto el freno de mano saltó del auto y corrió hacia <br />
adelante. Fuera del Simca y el Beaulieu (más atrás estaría el Caravelle, pero <br />
poco le importaba) no reconoció ningún auto; a través de cristales diferentes lo <br />
miraban con sorpresa y quizá escándalo otros rostros que no había visto nunca. <br />
Sonaban las bocinas, y el 404 tuvo que volver a su auto; el chico del Simca le <br />
hizo un gesto amistoso, como si comprendiera, y señaló alentadoramente en <br />
dirección de París. La columna volvía a ponerse en marcha, lentamente durante <br />
unos minutos y luego como si la autopista estuviera definitivamente libre. A la <br />
izquierda del 404 corría un Taunus, y por un segundo al 404 le pareció que el <br />
grupo se recomponía, que todo entraba en el orden, que se podría seguir adelante <br />
sin destruir nada. Pero era un Taunus verde, y en el volante había una mujer con <br />
anteojos ahumados que miraba fijamente hacia adelante. No se podía hacer otra <br />
cosa que abandonarse a la marcha, adaptarse mecánicamente a la velocidad de los <br />
autos que lo rodeaban, no pensar. En el Volkswagen del soldado debía de estar su <br />
chaqueta de cuero. Taunus tenía la novela que él había leído en los primeros <br />
días. Un frasco de lavanda casi vacío en el 2HP de las monjas. Y él tenía ahí, <br />
tocándolo a veces con la mano derecha, el osito de felpa que Dauphine le había <br />
regalado como mascota. Absurdamente se aferró a la idea de que a las nueve y <br />
media se distribuirían los alimentos, habría que visitar a los enfermos, <br />
examinar la situación con Taunus y el campesino del Ariane; después sería la <br />
noche, sería Dauphine subiendo sigilosamente a su auto, las estrellas o las <br />
nubes, la vida. Sí, tenía que ser así, no era posible que eso hubiera terminado <br />
para siempre. Tal vez el soldado consiguiera una ración de agua, que había <br />
escaseado en las últimas horas; de todos modos se podía contar con Porsche, <br />
siempre que se le pagara el precio que pedía. Y en la antena de la radio flotaba <br />
locamente la bandera con la cruz roja, y se corría a ochenta kilómetros por hora <br />
hacia las luces que crecían poco a poco, sin que ya se supiera bien por qué <br />
tanto apuro, por qué esa carrera en la noche entre autos desconocidos donde <br />
nadie sabía nada de los otros, donde todo el mundo miraba fijamente hacia <br />
adelante, exclusivamente hacia adelante.</font></p><br />
<p>&nbsp;</p><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>El arte de aparcar</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/08/25/el-arte-de-aparcar</link>
<description><![CDATA[ <center><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/fV35mVrwhUQ"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/fV35mVrwhUQ" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"></embed></object></center><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Sophos Anti-Rookit</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/08/25/sophos-anti-rookit</link>
<description><![CDATA[ <p>No sé si tu sabes lo que es un 'rookit', por si no es así, te lo explico en <br />
un momento porque por mucho que te diga que este programa gratuito es capaz de <br />
limpiar tu equipo de este tipo de amenazas, te vas a quedar como estabas. </p><br />
<p align="center"><br />
<img alt="No se puede mostrar la imagen “http://media.twango.com/m1/original/0009/404743cd7ba34f6f9b2c093b3906543c.jpg” porque contiene errores." src="http://media.twango.com/m1/original/0009/404743cd7ba34f6f9b2c093b3906543c.jpg"></p><br />
<p>Un 'rookit' es un conjunto de herramientas que utilizan los 'crackers' o <br />
intrusos para poder entrar en tu equipo. Dicho esto, creo que te interesará más <br />
tener instalado este programita.</p><br />
<hr><br />
<p><br />
<a target="_blank" href="http://www.sophos.com/products/free-tools/sophos-anti-rootkit.html"><br />
Fuente</a></p><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>NASA World Wind</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/08/25/nasa-world-wind</link>
<description><![CDATA[ <p><br />
Visita virtualmente cualquier lugar del mundo, desde los Andes hasta el Gran <br />
Cañón, sobrevolando los Alpes o viajando a través del desierto del Sahara. <br />
Visualízalo todo en 3D, te dará la sensación de que realmente estás allí.</p><br />
<p align="center"><br />
<a href="http://media.twango.com/m1/original/0009/9f0a9f26a5354ac2a70d0b08d008ed99.jpg" rel="lightbox"><img alt="Agranda" src="http://media.twango.com/m1/original/0009/9f0a9f26a5354ac2a70d0b08d008ed99.jpg" width="309" height="229"></a></p><br />
<hr><br />
<p align="left"><a target="_blank" href="http://worldwind.arc.nasa.gov/">Fuente</a></p><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>25 de agosto de 1900</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/08/25/25-de-agosto-de-1900</link>
<description><![CDATA[ 					<font size="5" face="Verdana"><br />
					<b><span class="txtg10b">Nace Hans Adolf Krebs</span></b></font><font size="2" face="Verdana"><p><br />
<img src="http://www.muyinteresante.es/canales/muy_int/images/agosto25.jpg" align="right" width="100" height="135"><br />
					<p><b><blockquote>Este bioquímico alemán recibió junto con Fritz Lipmann <br />
					el Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1953 por el <br />
					hallazgo en organismos vivos de una serie de reacciones <br />
					químicas que hoy son conocidas como “ciclo de Krebs” y que <br />
					básicamente demuestran el proceso de oxidación en la célula. <br />
					El ciclo de Krebs explica dos procesos simultáneos: las <br />
					reacciones que producen energía y los procesos que la <br />
					consumen. Adolf Krebs falleció el 22 de noviembre de 1981.</blockquote></b><p><br />
						<a href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=887932&temaid=5576624" target="_blank"><br />
				<img alt="Ariel" src="http://prairial.free.fr/images/Gelman/dorfman.jpg" width="42" height="42"></a>&nbsp;</font><br />
					<b>&#39;Claves <br />
				de una ira&#39; por <u>ARIEL DORFMAN</u> </b><br />
	<p><br />
				<br />
				[La primera vez que conocí a Günter Grass, nos peleamos <br />
				furiosamente. Fue en marzo de 1975, si no recuerdo mal, que lo <br />
				visité en su hogar cerca de Hamburgo, una amplia casa rural que <br />
				daba a un río más plácido de lo que iba a ser, por cierto, <br />
				nuestra relación tormentosa...]<br />
					<br />
				&nbsp;<p><br />
						<b><br />
						<a href="http://imaginariums.blogspot.com/2006/08/charles-miller.html" target="_blank"><br />
				<img alt="Charles Miller" src="http://media.twango.com/m1/original/0009/5e8ccf4096364eaa977a2cd59b44633f.jpg" width="48" height="27"></a> <br />
				Charles Miller [fotografía]</b><p><br />
						<a href="http://www.anfrix.com/?p=360" target="_blank"><br />
				<img alt="SGM" src="http://www.anfrix.com/module/image/gallery/main.php?g2_view=core.DownloadItem&g2_itemId=613&g2_serialNumber=2" width="47" height="38"></a><br />
				<b>La <br />
				Segunda Guerra Mundial en imágenes</b><br />
<br />
	<p><br />
				<br />
				[Este sitio es de los más interesantes. Muestra fotografías de <br />
				Alemania tomadas durante el transcurso de la SGM y a la par <br />
				muestra una fotografía del mismo lugar pero tomada en la <br />
				actualidad...]<p><br />
						<a href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=671232&temaid=5576690" target="_blank"><br />
				<img alt="cazafantasmas" src="http://media.twango.com/m1/original/0009/a781c0cb32c54bd99062c00a5eb6042a.jpg" width="33" height="44"></a><br />
				<b>¿Qué <br />
				hubiera pasado si los cazafantasmas hubieran estado allí? <br />
				[humor]</b><p><br />
						<a href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=887932&temaid=5576628" target="_blank"><br />
				<img alt="Millás" src="http://www.clubcultura.com/clubliteratura/clubescritores/millas/img/indexgr.gif" width="43" height="40"></a><br />
				<b>&#39;El <br />
				espejo&#39; por <u>JUAN JOSÉ MILLÁS</u> </b><br />
	<p><br />
				<br />
				[El bebé de la foto es una hembra de gorila alumbrada en el zoo <br />
				de Madrid el 27 de junio y fallecida 15 días más tarde. Nació un <br />
				mes antes de lo previsto y ni su madre ni los servicios <br />
				veterinarios del zoo lograron sacarla adelante. Dicen que apenas <br />
				mamaba y que pasaba la mayor parte del tiempo en el estado de <br />
				postración en el que pueden observarla. Era hija de <i>Malabo</i>...]<p><br />
						<a href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=439149&temaid=5572751" target="_blank"><br />
				<img src="http://www.tufuncion.com/images/gmailmp3.png" width="75" height="21" alt="Gmail"></a><br />
				<b>Escuchando <br />
				mp3 desde Gmail (ya era hora pero tienes que tenerlo configurado <br />
				en inglés)</b><p><br />
						<b><br />
						<a href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=673785&temaid=5576847" target="_blank"><br />
				<img alt="Violín" src="http://sjl-static14.sjl.youtube.com/vi/4rVEnjunez4/2.jpg" width="40" height="32"></a><br />
				&#39;Virtuoso&#39;, <br />
				el primer violín que toca él solito [vídeo]</b><p><br />
						<a href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=207474&temaid=5568851" target="_blank"><br />
				<img src="http://www.anfrix.com/module/image/gallery/main.php?g2_view=core.DownloadItem&g2_itemId=588&g2_serialNumber=2" alt="Eiffel" class="cuadro" border="2" width="36" height="39"></a><br />
				<b>El <br />
				hombre que vendió la Torre Eiffel </b><br />
	<p><br />
				[Victor Lustig es una <br />
				persona muy particular quien, merecidamente, pasó a la historia <br />
				como el mayor embaucador de todos los tiempos. Dotado de un <br />
				carisma embriagante y con una sonrisa compradora, Victor, <br />
				quedaría inmortalizado como <i>“El hombre que vendió la Torre <br />
				Eiffel”</i>...]<p><br />
						<a href="http://www.pbs.org/flw/buildings/index.html" target="_blank"><br />
				<img alt="Lloyd" src="http://www.pbs.org/flw/buildings/images/oval.gif" width="32" height="32"></a><br />
				<b>La <br />
				vida y la obra de Frank Lloyd Wright [en inglés]</b><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>¡Lánzate! (o mejor, imagina que te lanzas)</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/05/16/lanzate-o-mejor-imagina-que-te-lanzas</link>
<description><![CDATA[ <center><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/BZw6pbq-hZM"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/BZw6pbq-hZM" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"></embed></object></center><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>El psiquiatra es un médico demente, perdón, de mente</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/05/16/el-psiquiatra-es-un-medico-demente-perdon-de-mente</link>
<description><![CDATA[ <body style="font-family: georgia; font-size: 10pt; color: #800000" link="#000080" vlink="#008000" alink="#800080"><br />
<br />
<font face="Georgia"><br />
				<ul type="circle"><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2">Interesante post sobre las </font><font size="2" color="#000099"><a target="_blank" href="http://nevertobenext.blogspot.com/2006/05/quimeras-humanas-i.html"><font color="#800000">quimeras</font></a></font><font size="2">, es decir, lo que nosotros llamamos híbridos, individuos que se forman con el cruce de dos especies diferentes</font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2">No conseguí entradas para el Mundial de Alemania ¡</font><font size="2" color="#000099"><a target="_blank" href="http://g-wood.jp/en/index.htm"><font color="#800000">pero sí casa</font></a></font><font size="2">!</font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2">A veces quieres cambiar el diseño a tu página pero tampoco tienes mucho tiempo para crearlo, en<a target="_blank" href="http://www.oswd.org/">Open Source Web Design</a> podrás encontrar muchísimas plantillas y de paso, si quieres, puedes colgar la tuya propia para que alguien la utilice. Compartir enriquece</font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2">Los creadores de </font><font size="2" color="#000099"><a target="_blank" href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=207474&temaid=5247137"><font color="#800000">España</font></a></font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px">Ya te puedes bajar la nueva versión de <a target="_blank" href="http://developer.mozilla.org/devnews/index.php/2006/05/12/bon-echo-alpha-2-milestone/">Mozilla Firefox 2 Bon Echo Alpha 2 Milestone</a>, tiene hasta corrector ortográfico, como soy un despistado, vi como surgían una serie de puntitos rojos bajo lo que escribía al dejar un comentario en un blog, no sabía que era eso y le pregunté a la dueña de la página si había cambiado algo. Pues ya lo sabes, nada de sustos. Además de eso, por fin dejaron por defecto que cada enlace se abra en una pestaña nueva </li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2"><a target="_blank" href="http://imaginariums.blogspot.com/2006/05/zademack.html"><font color="#800000">Zademack</font></a> [ilustraciones]</font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px">Convierte un documento HTML a PDF con '<a target="_blank" href="http://tufat.com/s_html2ps_html2pdf.htm">html2ps_html2pdf</a>'. Y nada de bloquearme la bitácora otra vez eh, ¡que es gratuito!</li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2">Crea tu propia </font><font size="2" color="#000099"><a target="_blank" href="http://probar.blogspot.com/"><font color="#800000">novela</font></a></font><font size="2"> de Dan Brown y empieza a ganar pasta gansa</font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px">Vaya manera de aprender castellano, desde luego la <a target="_blank" href="http://www.bbc.co.uk/languages/spanish/cool/sexual_flash.shtml">BBC</a> se ha lucido</li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2">¿Cómo tener un </font><font size="2" color="#000099"><a target="_blank" href="http://forums.vwvortex.com/zerothread?id=848531"><font color="#800000">Mercedes SLR</font></a></font><font size="2"> sin comprártelo?</font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><a target="_blank" href="http://www.genbeta.com/archivos/2006/05/15-windows-live-mail-desktop-im.php#trackback">Windows Live Mail Desktop</a> en imágenes, si quieres probarlo, adelante, <a target="_blank" href="http://www.megaupload.com/?d=ZZ6B9X7Q">descárgatelo</a> pero recuerda que es una versión beta</li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2" color="#000099"><a target="_blank" href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=315417&temaid=5247158"><font color="#800000">Whitney</font></a></font><font size="2"> hace crack</font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2">Descubre con </font><font size="2" color="#000099"><a target="_blank" href="http://www.copyscape.com/"><font color="#800000">Copyscape</font></a></font><font size="2"> si alguien te ha plagiado alguno de tus posts, parece mentira pero incluso por aquí hay mucho indeseable suelto que se dedica a copiar y pegar lo que tu escribes</font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><a target="_blank" href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=226286&temaid=5219208"><font size="2" color="#800000">Lawrence</font></a><font size="2"> de marketing</font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2" color="#000099"><a target="_blank" href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=315417&temaid=5247164"><font color="#800000">Rosario Flores</font></a></font></li><br />
					<li><br />
					<p style="margin-top: 0; margin-bottom: 8px"><font size="2">LA TELE ACABO CON <a target="_blank" href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=207474&temaid=5103974"><font color="#800000">SHANGRILA</font></a> </font></li><br />
</ul><br />
</font>]]></description>\n</item>

<item>
<title>Llegan las grabadoras hi-fi</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/05/15/llegan-las-grabadoras-hi-fi</link>
<description><![CDATA[ <body style="font-family: Georgia; font-size: 10pt; color: #3366FF" link="#FF0000" vlink="#00FF00" alink="#800000"><br />
<strong><font size="5">16 de mayo de 1946</font></strong></p><br />
<p><br />
<blockquote><img src="http://www.muyinteresante.es/canales/muy_int/images/mayo16_mullin.jpg" height="59" width="100" align="right"></p><br />
<p>El ingeniero eléctrico estadounidense Jack Mullin exhibe la primera grabadora de cintas magnéticas de alta fidelidad en un encuentro del Instituto de Radioingenieros en San Francisco. Unos meses después de probar los primeros prototipos, una grabación perfecta de una interpretación del pianista español José Iturbi convenció a la industria del uso de esta nueva tecnología.</p></blockquote><br />
<ul type="circle"><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">Descubren <a target="_blank" href="http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/science/newsid_4767000/4767783.stm">templo</a> de piedra amazónico</li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">El volcán <a target="_blank" href="http://blogs.periodistadigital.com/ultimahora.php/2006/05/15/el_volcan_merapi_el_mas_activo_de_indone">Merapi</a>, el más activo de Indonesia, entra en erupción</li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">Bush anunciará hoy el despliegue militar en la 	frontera con <a target="_blank" href="http://www.elpais.es/articulo/internacional/Bush/anunciara/hoy/despliegue/militar/frontera/Mexico/frenar/irregulares/elpporint/20060515elpepuint_4/Tes/">México</a> para frenar a los irregulares </li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">Fotogalería de los elegidos que irán al <a target="_blank" href="http://www.elpais.es/fotogalerias/fotogaleria.html?id_galeria=2285&foto=0&est_diapositiva=1">Mundial de Alemania</a> por parte de España</li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px"><br />
	<a target="_blank" href="http://www.elpais.es/articulo/cultura/John/Irving/indaga/infancia/busqueda/padre/encuentre/elpporcul/20060515elpepucul_1/Tes/">	John Irving</a> indaga sobre su infancia y la búsqueda de su padre en ‘Hasta que te encuentre’</li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">Lo que se oculta detrás de la <a target="_blank" href="http://www.elpais.es/articulo/educacion/oculta/detras/Luna/tapa/Sol/elppor/20060515elpepiedu_6/Tes/">Luna</a> que tapa el Sol</li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">El número de muertos por las rebeliones contra comisarías de	<a target="_blank" href="http://www.elpais.es/articulo/internacional/numero/muertos/rebeliones/comisarias/Sao/Paulo/asciende/81/elpporint/20060515elpepuint_3/Tes/">Sao Paulo</a> asciende a 81</li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">Una mujer localiza a su hija <a target="_blank" href="http://www.elpais.es/articulo/internacional/mujer/localiza/hija/anos/despues/secuestro/elpporint/20060515elpepuint_1/Tes/">30 años</a> después de su secuestro</li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">&#39;Zapping&#39; por <a target="_blank" href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=887932&temaid=5251642">Eduardo Mendoza</a></li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">&#39;La mujer es superior&#39; por <a target="_blank" href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=887932&temaid=5251639">Bonifacio de la 	Cuadra</a></li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">China desafía al Vaticano al nombrar a un tercer obispo &#39;<a target="_blank" href="http://www.elpais.es/articulo/sociedad/China/desafia/Vaticano/nombrar/tercer/obispo/comunista/elpporsoc/20060515elpepisoc_4/Tes/">comunista</a>&#39;</li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">Deslumbrante <a target="_blank" href="http://www.elpais.es/articulo/deportes/Deslumbrante/Pedrosa/elppordep/20060515elpepidep_9/Tes/">Pedrosa</a></li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">La leyenda <a target="_blank" href="http://www.elpais.es/articulo/deportes/leyenda/Nadal/elppordep/20060515elpepidep_13/Tes/">Nadal</a></li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px"><br />
	<a target="_blank" href="http://www.elpais.es/articulo/deportes/Alonso/da/repaso/Schumacher/elppordep/20060515elpepidep_3/Tes/">Alonso</a> da un repaso a Schumacher</li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px">Las sesiones folk de <a target="_blank" href="http://www.elpais.es/articulo/cultura/sesiones/folk/Bruce/Springsteen/elpporcul/20060514elpepucul_1/Tes/">Bruce Springsteen</a></li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px"><br />
	<a target="_blank" href="http://blogs.periodistadigital.com/ultimahora.php/2006/05/15/caimanes_asesinos_en_florida">Caimanes</a> asesinos en Florida</li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px"><br />
	Finlandia lleva un rock monstruoso a <a target="_blank" href="http://blogs.periodistadigital.com/ultimahora.php/2006/05/14/finlandia_lleva_un_rock_monstruoso_a_eur">Eurovisión</a></li><br />
	<li><br />
	<p style="margin-bottom: 5px"><br />
	<a target="_blank" href="http://miarroba.com/foros/ver.php?foroid=207474&temaid=5251628">Imágenes de hoy</a></li><br />
</ul>]]></description>\n</item>

<item>
<title>Algunas incluso haciendo 'caras' siguen siendo hermosas</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/05/15/algunas-incluso-haciendo-caras-siguen-siendo-hermosas</link>
<description><![CDATA[ <body style="font-family: georgia; font-size: 12pt; color: #000000"><br />
<br />
<p align="center"><br />
<font size="4"><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_celine_dion.jpg"><br><br />
</font><br />
<font size="4">Celine Dion<br><br />
<br><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_alicia_silverstone.jpg"><br><br />
Alicia Silverstone<br><br />
<br><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_angelina_jolie.jpg"><br><br />
Angelina Jolie</font></p><br /><br /><body style="font-family: georgia; font-size: 12pt; color: #000000"><br />
<br />
<p align="center"><br />
<font size="4"><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_britney_spears.jpg"><br><br />
Britney Spears<br><br />
<br><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_christina_ricci.jpg"><br><br />
Christina Ricci<br><br />
<br><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_giselle_bundchen.jpg"><br><br />
Giselle Bundchen<br><br />
<br><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_jennifer_connelly.jpg"><br><br />
Jennifer Connelly<br><br />
<br><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_jessica_simpson.jpg"><br><br />
Jessica Simpson<br><br />
<br><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_katie_holmes.jpg"><br><br />
Katie Holmes<br><br />
<br><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_laetitia_casta.jpg"><br><br />
Laetitia Casta<br><br />
<br><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_nicole_kidman.jpg"><br><br />
Nicole Kidman<br><br />
<br><br />
<img src="http://www.blogter.hu/user_files/3295/celebz/grimasz_sienna_miller.jpg"><br><br />
Sienna Miller</font></p>]]></description>\n</item>

<item>
<title>288 condones</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/05/15/288-condones</link>
<description><![CDATA[ <p><i>&quot;Al encargado del Departamento de Atención al Cliente (O como se denomine en su empresa):<br><br />
<br><br />
Como ya habrá podido observar, debido a la diferencia de volumen, olor, y textura en comparación con el papel donde está escrita esta carta, le adjunto un envase de preservativo de la marca propiedad de su empresa. Si se fija detenidamente se dará cuenta de que en su interior no se encuentra profiláctico alguno. Este detalle no tendría por qué tener la más mínima importancia por sí mismo, pero concurre una circunstancia que lo diferencia de las demás fundas de preservativos vacías. La que usted tiene en estos momentos en sus manos (o encima de su mesa) nunca ha sido abierta por dedos humanos (ni de ningún otro mamífero).<br><br />
<br><br />
Creo notar en su rostro cierta sonrisa de solicitud de comprensión (.. ha sido un fallo de envasado...Es muy raro que algo así suceda....) Lo que sí que es un suceso absolutamente inhabitual es que yo ligue. Por desgracia las hembras de mi especie (mujeres, chicas, etc.) no acaban de apreciar lo que para mí es un irresistible atractivo (el mío) por lo que el lograr unas relaciones sexuales plenas y satisfactorias con alguna de ellas, se convierte en mi caso en una gesta absolutamente homérica.<br><br />
&nbsp;</i></p><br /><br /><p><i>Leído el párrafo anterior le supongo capaz de suponer mi expresión de absoluta incredulidad matizada por algo de estupefacción al comprobar el pasado sábado como a mi lado, en la cama, reposaba, no solo mi cojín favorito, sino también una hermosa mujer (escribo hermosa aprovechándome de que usted jamás podrá comprobarlo). Basándome en su desnudez y en el hecho de que tuviera su mano apoyada en mi pene, deduje que su principal intención era hacer el amor conmigo.<br><br />
<br><br />
Aconsejado por la prudencia y la higiene decidí hacer uso de un preservativo... del único preservativo que había en casa, dejado por olvido por un amigo más afortunado que yo en sus relaciones con las mujeres. Cuál no sería mi sorpresa (cabreo, enfado, desesperación, odio a la raza humana en general y a los fabricantes de condones en particular) al comprobar esta nueva mala jugada del Destino en forma de preservativo inexistente... La funda estaba vacía. La mala suerte boicoteaba el que podía haber sido mi primer coito del año (y fíjese en que fechas estamos ya).<br><br />
<br><br />
No me parece oportuno aburrirle contando las argucias a las que tuve que recurrir para convencer a mi ocasional compañera de lo saludable de una fellatio, pero sí considero necesario el hacerle saber el gran trastorno que me supuso su fallo de envasado para que tome las medidas disciplinarias (Amputación de la mano derecha, doscientos latigazos, etc.) que considere oportunas con el responsable de semejante desatino, así como las medidas compensatorias con la víctima (léase yo, mismamente) de su error.<br><br />
<br><br />
Me despido sin más deseándole de todo corazón que nunca tenga usted que vivir una noche tan desastrosa como la que la no presencia de un producto de su empresa me produjo a mí&quot;.</i><br><br />
<br><br />
<b>La respuesta consistió en una carta personal muy amable y un paquete que contenía veinticuatro cajas de condones de doce unidades cada una. 288 condones, en total.</b></p>]]></description>\n</item>

<item>
<title>Es terrible ver los efectos de la bomba atómica</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/05/15/es-terrible-ver-los-efectos-de-la-bomba-atomica</link>
<description><![CDATA[ Sé que estas imágenes no son nada nuevas pero no por eso, dejan de impactar y más si recordamos que fueron utilizadas contra millones de personas<br />
<br />
<center><embed src="http://www.veoh.com/flvplayer.swf?autoStart=false&videoId=63415&permalinkId=e63415Jbphxkxk&file=bbaf5b679d143693fe62a5fdc498cb11cb2eb3cc&id=54980" width="425" height="340" type="application/x-shockwave-flash" pluginspage="http://www.macromedia.com/go/getflashplayer"></embed></center><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>Gaturro, Tute, Macanudo y Garfield</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/05/15/gaturro-tute-macanudo-y-garfield</link>
<description><![CDATA[ <p align="center"><a href="http://imagehigh.com/view.php?id=20177_tute2.jpg&path=/uploads//ih000016" target="_blank"><img src="http://imagehigh.com/uploads/ih000016/20177_tute2.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" />  <br />
 <a href="http://imagehigh.com/view.php?id=7306_tute.jpg&path=/uploads//ih000016" target="_blank"><img src="http://imagehigh.com/uploads/ih000016/7306_tute.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /></a><br />
<a href="http://imagehigh.com/view.php?id=32127_gaturro2.jpg&path=/uploads//ih000016" target="_blank"><img src="http://imagehigh.com/uploads/ih000016/32127_gaturro2.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /> <a href="http://imagehigh.com/view.php?id=8011_gaturro.jpg&path=/uploads//ih000016" target="_blank"><img src="http://imagehigh.com/uploads/ih000016/8011_gaturro.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /></p><br />
<p align="center"><br />
<a href="http://imagehigh.com/view.php?id=17860_Macanudo2.jpg&path=/uploads//ih000016" target="_blank"><img src="http://imagehigh.com/uploads/ih000016/17860_Macanudo2.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /> <br />
</p><br />
<p align="center"><br />
<a href="http://imagehigh.com/view.php?id=24689_macanudo.jpg&path=/uploads//ih000016" target="_blank"><img src="http://imagehigh.com/uploads/ih000016/24689_macanudo.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /></p><br />
<p align="center"><br />
<a href="http://imagehigh.com/view.php?id=24689_macanudo.jpg&path=/uploads//ih000016" target="_blank">&nbsp;<a href="http://imagehigh.com/view.php?id=16902_ga930321.jpg&path=/uploads//ih000016" target="_blank"><img src="http://imagehigh.com/uploads/ih000016/16902_ga930321.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /> <a href="http://imagehigh.com/view.php?id=26420_ga060513.jpg&path=/uploads//ih000016" target="_blank"><img src="http://imagehigh.com/uploads/ih000016/26420_ga060513.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /> <br />
 </p>]]></description>\n</item>

<item>
<title>Viñetas 15.04.06</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/05/15/vinetas-15-04-06</link>
<description><![CDATA[ <p align="center"><br />
<a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=1754_forges.jpg&path=/files//ih000001" target="_blank"><img src="http://serv2.imagehigh.com/files/ih000001/1754_forges.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /> <a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=8114_romeu.jpg&path=/files//ih000001" target="_blank"><img src="http://serv2.imagehigh.com/files/ih000001/8114_romeu.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /> <a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=31898_maximo.jpg&path=/files//ih000001" target="_blank"><img src="http://serv2.imagehigh.com/files/ih000001/31898_maximo.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /> <a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=21029_elroto.jpg&path=/files//ih000001" target="_blank"><img src="http://serv2.imagehigh.com/files/ih000001/21029_elroto.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /></p><br />
<p align="center"><br />
<a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=26480_guillermo.gif&path=/files//ih000001" target="_blank"><img src="http://serv2.imagehigh.com/files/ih000001/26480_guillermo.th.gif" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /><a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=25979_ferreres.gif&path=/files//ih000001" target="_blank"><img src="http://serv2.imagehigh.com/files/ih000001/25979_ferreres.th.gif" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /><a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=26480_guillermo.gif&path=/files//ih000001" target="_blank"> <br />
</p><br /><br /><p align="center"><br />
<a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=32555_kap.jpg&path=/files//ih000001" target="_blank"><img src="http://serv2.imagehigh.com/files/ih000001/32555_kap.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /> <br />
 <a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=16260_nando.gif&path=/files//ih000001" target="_blank"><img src="http://serv2.imagehigh.com/files/ih000001/16260_nando.th.gif" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /> <a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=22294_tiraripa.jpg&path=/files//ih000001" target="_blank"><img src="http://serv2.imagehigh.com/files/ih000001/22294_tiraripa.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /></p><br />
<p align="center"> <br />
 <a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=1663_ramon.jpg&path=/files//ih000001" target="_blank"><img src="http://serv2.imagehigh.com/files/ih000001/1663_ramon.th.jpg" border="0" alt="Image Hosted by Imagehigh.com" /><a href="http://serv2.imagehigh.com/view.php?id=22294_tiraripa.jpg&path=/files//ih000001" target="_blank"> <br />
</p><br />
]]></description>\n</item>

<item>
<title>'Elephants Dream'</title>
<link>http://imaginariums.bitacoras.com/archivos/2006/05/15/elephants-dream</link>
<description><![CDATA[ La primera película que se realiza mediante software de código abierto<br />
<br />
<center><object width="425" height="350"><param name="movie" value="http://www.youtube.com/v/bsGEWHNJ3s8"></param><embed src="http://www.youtube.com/v/bsGEWHNJ3s8" type="application/x-shockwave-flash" width="425" height="350"></embed></object></center><br />
]]></description>\n</item>
</channel>
</rss>